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jueves, 6 de marzo de 2014

«Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos».



El Dhammapada, uno de los textos budistas más influyentes, inicia de esta manera: «Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge
de nuestros pensamientos».

Estas palabras se le atribuyen a Buda y se remontan a unos 2500 años, tiempo también que ha tardado la ciencia occidental en reconocer el poder de la mente sobre el cuerpo. Pero parece que por fin, a la luz de la evidencia, el pensamiento científico acepta que el pensamiento —sin reconocer del todo algo como la “energía psíquica”— es fundamental al moldear los estados físicos que experimentamos.
Una de las publicaciones de divulgación científica más importantes del mundo, la revista New Scientist, dedica una reciente edición al poder de la autosanación. Como bien dice la editora Jo Marchant, ya no se necesita ser hippie para creer en el poder de la mente, ahora la ciencia, apoyada en investigaciones rigurosas, puede constatar que la mente es clave en la salud y que probablemente sea el “ingrediente activo” más importante de toda la medicina.
Diferentes estudios en torno al placebo, la hipnosis, la meditación, el pensamiento positivo, la confianza y la intención (entre otros que analizaremos más adelante), muestran que la mentalización ejerce una influencia significativa en determinar el estado de salud de una persona. Esto funciona en ambas direcciones: personas que muestran un alto grado de fe, confianza en sí mismas (o en los placebos), que meditan, visualizan o hacen algún tipo de proyección mental, responden reiteradamente mejor a los tratamientos, se enferman menos y tienen un mayor calidad de vida. Personas sometidas al estrés, que exhiben poca confianza —interés e intención—, que pueden ser calificadas como pesimistas y que en suma no utilizan su mente como herramienta para transformar su cuerpo, por el contrario, tienden a enfermarse más y a responder con menor efectividad a todo tipo de tratamientos.
Tal vez podría parecer una simplificación de la vida y de situaciones tan complejas como pueden ser algunas enfermedades, pero de manera profunda nuestros estados mentales se convierten en nuestro estados físicos y, de alguna forma que se nos escapa en la cotidianidad, la mayoría de nuestras enfermedades son el resultado de procesos psíquicos. Aunque la ciencia occidental contemporánea no ha formulado aún una concepción totalmente integral de la salud, en la que ninguna enfermedad esté desligada de un proceso de mente-cuerpo, es probable que avance hacia allá, curiosamente una evolución que es un regreso a las premisas de la medicina y de la filosofía de culturas tradicionales (generalmente consideradas como primitivas por la ciencia moderna): un entendimiento holístico de la naturaleza.
En este sentido, además de explorar diversas técnicas de mentalización para sanar, habría que reflexionar sobre aquellos pensamientos y patrones mentales que nos han llevado a enfermar, muchos de ellos se ocultarán en nuestro inconsciente y querremos evitar enfrentarlos, pero en el proceso de detectarlos y observarlos estaremos iniciando un viaje vital de autoconocimiento en el que cada uno de nosotros puede convertirse en su propio chamán —verdaderamente en el único médico que puede hacer sanar desde la raíz. Hasta que no hagamos consciente nuestro inconsciente, como enfatizó Carl Jung, estaremos predispuestos ante serie de contingencias que permanentemente amenazan con tomar control de nuestro cuerpo y de la dirección que lleva nuestra vida. (Hacer consciente lo inconsciente también permite que se conozca cómo funciona la mente —al ver las causas y los efectos de manera transparente— y de estaforma evita que tengamos que ser hipócritas o impostores pensando positivo buscando una especie de efecto mágico desconocido y llenando el mundo de sonrisas falsas programadas).
Cada pensamiento, cada actividad mental que realizas, es una semilla de lo que serás. No es necesario invocar a la magia para entender esto, sino a la más pura causalidad, a una minuciosa concatenación de eventos y situaciones mentales que van, de la misma forma que el ejercicio físico, moldeando nuestra anatomía psíquica, la cual ejerce potestad sobre nuestro cuerpo. Como suele decirse en el yoga: “el cuerpo no es sólido, solo la mente”. En la medida en la que seamos capaces, a través de la disciplina, de generar estados mentales suficientemente flexibles, podremos seguramente superar los escollos del cuerpo y de ese supuesto determinismo inexorable que presenta la genética.

New Scientist: Heal Thyself

domingo, 16 de febrero de 2014

-Japji Sahib - Mantra para la virtud: (El Pauri 11 de Japji)

Nuestra virtud no está en el exterior. No importa cuánto ganamos, lo que nuestros grados son, cuántos amigos tenemos. No importa si son delgados o gordos. La única virtud que importa para nuestra propia paz interior y la felicidad es nuestra luz.

Pauri 11

sunie sara guna ke ga *
sunie sek pir patsha *

sunie ande pave ra *
sunie hat hove asga *

nanak bagta sada vigas *
sunie duk pap ka nas. * 11

En silencio asimilas las más profundas
virtudes / en silencio llegas a lo más alto
de la espiritualidad

En silencio, los desorientados hallan el
camino / en silencio, lo inalcanzable se
vuelve accesible

Oh Nanak, quienes lo conocen, viven
en éxtasis / el silencio borra el dolor y
los errores

Te dará la virtud

viernes, 31 de enero de 2014

DE LA INMEDIATEZ A LA INFINITUD, COMO LOS GATOS, por Ramiro Calle

31 de enero de 2014 a la(s) 15:08
Hago mi sesión de hatha-yoga a media mañana. En cuanto mi gato Emile me ve, viene hacia mí y se coloca a mi lado. Da igual si estaba en la terraza o en la cocina o donde fuere, pero es ponerme a practicar sobre la alfombra y se coloca junto  a mí, como si quisiera darme su energía o recibir la mía o bien crear un circuito entre ambas.  Le gusta, como comprobareis en la fotografía que ha hecho Luisa, practicar el savasana o relajación profunda mientras yo hago los asanas o posiciones de yoga. Se inmoviliza como nadie en savasana. Por algo esta postura quiere decir "la del cadáver", por esa absoluta inmovilidad que consigue Emile, mientras se queda absorto, como en éxtasis, con los ojos en el vacío. Los gatos tienen esta capacidad de quedarse ensimismados, con el cuerpo en una relajación muy profunda; otras veces están muy relajados en la posición que adopten y a la par extraordinariamente alertas. Los que esteis leyendo estas líneas y tengais gatos, sabeis cuán peculiares son estos animales, que fueron domesticados hace cinco mil años y se conviertieron en los preferidos de los egipcios. Un gato puede convertirse en un verdadero mentor. Ayer en clase de meditación, invité a los alumnos que los tienen a observarlos, pues estábamos indagando sobre el ego y es aleccionador ver el tipo de ego tan distinto que tiene un gato, o un perro, a nosotros. Es un ego funcional, instintivo e intuitivo, que no acarrea el  disgusto, ni el afán de venganza, ni el rencor, ni la avidez ni el resentimiento. Es un ego que funciona  como un mayordomo y no como un amo posesivo, autoritario, que alardea y se envanece, que es ávido y tendente al aborrecimiento.

El gato nos enseña cómo ser a la vez cariñoso e independiente, cómo regular perfectamente el tiempo para que una parte sea para el descanso y otra para la actividad, cómo alimentarse con cuidado y precisión, cómo atender la higiene esmeradamente y cómo ser amoroso pero no atosigante. Es un experto en el arte de acicalarse, pero también de esa manera logra relajarse a sí mismo y a las personas que están alrededor.Tiene más de veinte registros de maullido, su vista y oído alcanzan donde no lo hacen los nuestros, sabe cómo estirarse con llamativa elasticidad y de ahí, por cierto, nació en el hatha-yoga "la postura del gato", que sirve para desbloquear todo el cuerpo. En lugar de atiborrarse de comida, come muchas veces pequeñas porciones al día. En sus deposiciones es muy regular y tiene también su vertiente naturista, aunque no sea vegetariano, porque en cuanto nota que no libebra sus intestinos, se purga con hierbas o plantas. Asi que no veais cómo tiene Emile las plantas de la terraza. Un gato también tiene mucho de funámbulo y equilibrista y pueda pasar por los lugares más insólitos.Ya quisieran los Kalenda (los mejores funámbulos del mundo) tener su espontánea habilidad al respecto.  Por un lado es muy amante de la libertad, pero por otro es muy dado a medir y dominar su territorio. Es más ritualista que un monje zen y le gustan más los juguetes que a un lama su mala (rosario). Todavía no está claro cómo consigue ronronear,pero lo hace desde el segundo día de vida y es como un mantra que demuestra que está muy a gusto y que también utiliza como vibración para calmarse a sí mismo y a los otros. Cada día uno puede descubrir alguna característica sorprendente en el gato. O sea, amigos, que a mi no me cabe duda de la verdad que encierran las palabras de Mark Twain que dicen: "Si fuera posible cruzar un gato con un hombre, mejoraría la raza humana , pero empeoraría la gatuna".  Por tanto, si teneis gato, amadlo mucho y aprended de él; si no lo teneis, cuando haya ocasión tened uno, con la certeza de que vosotros no le tendreis a él sino él a vosotros.
 

domingo, 19 de enero de 2014

Meditación para un corazón tranquilo Postura: siéntese en la postura fácil o en una silla, con la espalda recta. Ojos: casi cerrados o mire hacia adelante con los ojos medio abiertos. Respiración: Inhale lenta y profundamente por la nariz. A continuación, retenga la respiración tanto tiempo como pueda. Después exhale por la nariz de forma suave y gradual dejando escapar todo el aire. Cuando haya vaciado totalmente el aire, retenga la respiración con los pulmones vacíos. Mantra: esta meditación se realiza sin mantra. Mudra: coloque la mano izquierda en el centro del pecho a la altura del centro del corazón. La palma debe quedar plana sobre el pecho con los dedos en horizontal y señalando hacia la derecha. La mano derecha como si fuera a prestar juramento y las yemas de los dedos índice y pulgar juntas, en GYAN MUDRA. Mantenga la palma de la mano hacia delante, el codo relajado cerca del torso y el antebrazo en posición perpendicular al suelo. Tiempo: de 3 a 5 minutos Final: inhale y exhale con fuerza 3 veces. COMENTARIOS: la fuerza sutil del prana se encuentra en los pulmones y en el corazón. La palma izquierda se coloca en la sede natural del prana. Crea una profunda calma en ese punto. La mano derecha, que controla la acción y el análisis, realiza un mudra receptivo y relajado y se encuentra en la posición de paz. Toda la postura induce un sentimiento de tranquilidad. Esta meditación terapéutica crea técnicamente un punto tranquilo para el prana y el centro del corazón. Desde un punto de vista emocional, añade una clara percepción sobre las relaciones con nosotros mismos y con los demás. Si se sintiera incómodo en su trabajo o con una relación personal, siéntese y haga esta meditación entre 3 y 5 minutos antes de decidir cómo actuar. Después actúe de todo corazón. Esta meditación es perfecta para principiantes. Abre la conciencia de la respiración y tonifica los pulmones y el corazón. Se trata de una meditación terapéutica de gran valor.

jueves, 16 de enero de 2014

Om Gam Ganapataye Namaha, mantra para remover obstáculos

Om Gam Ganapataye Namaha
El mantra de hoy es el “Om Gam Ganapateye Namaha”, el mantra de Ganesha, una de las deidades más conocidas de la India. Es una plegaria a Ganesha, Dios que remueve todos los obstáculos y dificultades de la vida.
Mediante la repetición de este mantra (108 veces) pedimos que se elimine de nuestro camino cualquier obstáculo material o espiritual. Se recomienda empezar un día lunes o jueves. Después de pronunciar este mantra diariamente, inclusive durante actividades cotidianas; después de unas semanas empezaremos a ver que los problemas u obstáculos se van solucionando de manera mágica.
Puedes realizarlo antes de iniciar un viaje, firmar un contrato, comenzar un curso, una nueva profesión o trabajo, antes de iniciar un nuevo negocio, etc.
Con el vídeo puedes escuchar la pronunciación y usarlo como guía hasta que lo aprendas. ;)


miércoles, 8 de enero de 2014

¿POR QUÉ LA GENTE NO SE MIRA A LOS OJOS?


"Nos cuesta mirarnos a los ojos profundo porque al "vernos" sentimos algo tan tan tan fuerte e inexplicable que hace tambalear absolutamente toda esta ilusión de separación que se basa en creencias ridículas de identidad y roles adquiridas, aceptadas y creídas ciegamente por nosotros: "Soy esto, soy aquello, tu eres esto, tu eres aquello".

¿Han notado que la gente se incomoda muchas veces cuando uno mira profundo a los ojos cuando le hablan?

Vernos, conectar... nos pone el borde de la liberación, de comprender la ilusión, pero a la vez nos da terror y pánico soltar lo que nos mantiene cómodos y falsamente seguros en la ilusión de la forma creada y diseñada por otros, ... y pasivamente adquirida por nosotros...". Estamos cómodos en la ilusión. Me siento vulnerable fuera de ella... es lo que conozco hasta ahora...

¿Cuantas veces uno puede reconocer que se puso incómodo al sentirse observado, al conectar...? Uno nota perfectamente cuando alguien conecta, o está intentando conectar... Algo hay ahí, algo fuerte, mucho más profundo de lo que muchos creen...

Hay que soltar lo viejo para que lo nuevo surja...debemos de perder el miedo de lo que pase ahí...

La llave para comprender "quien soy" también está al conectar de alma a alma a través de los ojos...

Eso nuevo que surge es el vértigo de empezar a reconocerse, re-conectar, re conocer que somos uno mirándose a través de millones de ojos...

Fuerte! Rompe todos los conceptos... Por eso paciencia con nosotros mismos.

lunes, 16 de diciembre de 2013


Cursos

Samadhi (I):
el éxtasis de la "nada"
por Nityananda


El Yoga podríamos definirlo como la práctica de aquietar la mente y expandir el corazón.

En India, cuando se trata de aquietar la mente, el maestro es Shiva, el aspecto de la Divinidad que entregó el arte científico del Yoga, y quien - según cuenta la tradición - está en constante samadhi, el trance yóguico de la unión con el Absoluto.

Y para expandir el corazón, el maestro es la divinidad en la forma de Krishna, la personificación del amor divino. Krishna hace que nos enamoremos perdidamente de él, olvidándonos del mundo. Es la encarnación del aspecto seductor y arrebatador de la Divinidad.

La experiencia del amor necesita de la dualidad, de dos: alguien que ama y alguien a quien amar. Hace falta una forma que sea objeto de devoción y una individualidad que ame a esa forma. La experiencia de aquietar la mente, por el contrario, requiere ir más allá de la dualidad. La consciencia es el testigo, el ser que experimenta todas las formas. Cuando la consciencia se centra en sí misma, cuando el testigo se concentra en el testigo, desaparecen las formas; desaparece la dualidad, la película de la vida, y queda sólo lo que siempre es, sin cambios: la consciencia.

En la iconografía hindú, Shiva es la personificación de esa consciencia pura y eterna, que siempre es.

El Jnana Yoga o Yoga de la sabiduría es aquella rama del Yoga en la que el yogui indaga dentro de sí para encontrar su ser real, más allá de las formas. El jnani no busca a una divinidad externa a él, sino que busca encontrar su propio ser.

En cierto sentido, los practicantes del Yoga y del Kriya Yoga somos jnana yoguis, en la medida en que buscamos experimentar nuestro propio ser. Esta búsqueda culmina con las técnicas de samadhi, con las que se busca detener la mente y experimentar la consciencia pura, el ser, Shiva.

Paradójicamente, entrar en el estado de samadhi, en la consciencia pura, puede ser decepcionante para la mente. Especialmente si uno busca "experiencias" espirituales, o si uno, como devoto, busca la experiencia del aspecto de Dios que adora, con una forma determinada. Pero en la consciencia pura no hay formas.

¿Cómo definir la consciencia? La consciencia no es un objeto, no es una cosa. Es "nada", aunque esta definición no sería correcta. La consciencia está en todas partes; también está en el espacio entre los pensamientos. Pero no la percibimos; más bien, usamos la consciencia para percibir lo que nos rodea. Definir la consciencia es tan imposible como definir a Dios. No podemos definirla, sólo vivenciarla. Y ahí entra la vivencia del samadhi.

Sería igualmente inexacto decir que el yogui experimenta el samadhi, puesto que ahí no hay una "experiencia", en el sentido de que "alguien" experimenta "algo". Ahí sólo queda el testigo, sin objetos. Por eso, el samadhi, más que una experiencia, sería "un estado".

Pero adentrarse en el estado de samadhi, aquietando la mente, soltando todas las formas, puede ser difícil, porque al desaparecer todas las formas pueden desaparecer también nuestras motivaciones para ir más allá. Porque normalmente todas nuestras motivaciones en la vida se basan en "formas". Y sin formas, sin nada, ¿qué nos queda?

Esto parece un círculo vicioso, y en realidad lo es. Un círculo compuesto por nuestra mente, nuestros apegos, nuestro pequeño, pequeño mundo, limitado como una caja, pero que al menos nos resulta familiar... ¿cómo ir más allá?

Una manera de motivarnos para adentrarnos en el estado de samadhi puede ser la concentración en el gozo que genera la quietud mental, el espacio entre los pensamientos. Dios es gozo. Se dice que Shiva está permanentemente embriagado con el gozo del samadhi. Este gozo, igual que la consciencia, está más allá de toda posible descripción.

Todos hemos experimentado alguna vez este gozo. Cuando uno duerme, en el sueño profundo sin sueños, entra en samadhi, por así decirlo, pero inconscientemente. Por las mañanas nos cuesta levantarnos, entre otras cosas, porque venimos de ese gozo. Y a veces, si se despierta un poco de consciencia durante ese dormir profundo, entonces al despertar tenemos una gran alegría interna, profunda y casi sobrenatural, y nos preguntamos qué paso durante la noche.

Ése es el gozo del samadhi. Ése es el gozo del ser, el gozo embriagador de Shiva. Y ésta es la vivencia del yogui que persiste en su práctica.

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viernes, 13 de diciembre de 2013

La importancia del Psoas


    En lo más profundo de nuestro cuerpo se encuentra el psoas, un pequeño músculo que conecta la parte superior e inferior del cuerpo. Aprender a relajarlo, por lo tanto, ayuda a ganar una mayor estabilidad.
    El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central. El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral.
    Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.
    El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral. Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.
    Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de “repisa” en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneosy los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.
Sentirse centrado
    El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y, en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar. Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empiezan en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.
    El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral.
    Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación.
    Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar.
    Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.
El corazón de las emociones
    Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales.
    Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.
    Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de “lucha-huida” que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar. Por ello, un psoas crónicamente contraído está enviando al resto del cuerpo, lo que afecta al sistema nervioso, agota a las glándulas suprarrenales y debilita el sistema inmunitario. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver.
    Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.
 
Inestabilidad pasajera
    Sin embargo, liberar el psoas, al principio puede ser problemático. Al intentar “dejar ir” los huesos y relajar la musculatura, puede invadirnos una sensación de vértigo. Acostumbrados a sostenernos mediante contrafuerzas musculares, hemos perdido la confianza en nuestra estructura ósea, y podemos creer que nos vamos a desmoronar. Los primeros ejercicios de relajación pueden dar una primera impresión de inestabilidad, que es pasajera. Asimismo, una vez que hayamos aprendido a sentir nuestros músculos iliopsoas, y empecemos a relajarlos, podremos atravesar una etapa de emociones confusas. Es normal, ya que la atrofia del psoas suele estar relacionada con problemas emocionales, y para liberar este músculo, como en cualquier tratamiento o cura, primero hay que abandonar los viejos esquemas y depurar los elementos dañinos, permitiendo que afloren. Con el tiempo, la consciencia y el cuidado de los iliopsoas nos conducirá a mejorar tanto la salud física, como la emocional.
Algunos autoestiramientos:

lunes, 18 de noviembre de 2013

EL PODER FEMENINO


“El poder más grande de una mujer es su sensibilidad. El Yoga Kundalini las hace extremadamente sensitivas. Desde ese punto de sensibilidad, las mujeres se vuelven conscientes. Cuando su consciencia superior empieza a dirigir sus vidas, entonces tendrán un enorme conocimiento. La mujer que tiene sensibilidad, si deja de estar deprimida y quejándose y gimiendo y poniendo caras y llamando la atención, ¡Será libre! ¿Quién puede vencer a una mujer? Si ella no se vence a sí misma, no hay nadie que pueda vencerla.”

Así que ya sabéis mujeres del mundo, empezad a usar vuestra sensibilidad y mantereos bien elevadas para que nada ni nadie os vuelva a hacer sumisas. Tenéis el poder en vuestros genes y es vuestro derecho de nacimiento!

-Yogi Bhajan-

viernes, 15 de noviembre de 2013

Entrevista a Isabel Solana: “El yoga nos despierta a la vida plena”
Es una mujer carísmática que sabe lo que quiere.Y lo que quiere es seguir volcada en el yoga. En su vida hay un antes y un después del descubrimiento del Kundalini yoga. “Es una escuela de vida: con yoga aprendemos a respirar, a hacer el amor, a estirarnos, a descansar en el trabajo, a dormir…”. Entrevista Yoga en Red.
Isabel Solana


Su nombre espiritual es Hari Dev Kaur. Nació en 1957, tiene tres hijos. Fundó y codirige HappyYoga en Barcelona (www.happyyoga.com). Da clases cada día de Kundalini Yoga y Meditación, cursos de crecimiento personal y kinesiología. Forma profesores de Kundalini Yoga desde hace años. Antes -y durante mucho tiempo- fue directora creativa de una agencia de publicidad, y ganó premios nacionales e internacionales. Es estudiante de Un Curso de Milagros.

He leído en algún sitio que en un momento de tu vida decides dejar atrás tu presente al frente de una agencia de publicidad y cambiar de paradigma. ¿Qué le ocurre a uno para caerse del caballo y decidir dar un giro a su vida?
En mi caso y en el de mucha gente, nos caemos del caballo cayéndonos; es decir, por una crisis. Yo tuve la crisis de los 40. Desde los 16 años estaba en el mundo de la publicidad, me lo había pasado muy bien, había creído ser muy feliz (luego me di cuenta de que no lo era, que había estado muy distraída con muchos retos y satisfacciones para el ego). Pero llegó un momento que empecé a hacerme preguntas, y se juntó con una crisis de relación de pareja. Y entonces empecé a plantearme qué hacer; ya no me servían las cosas de antes para calmar mi ansiedad, mis ganas de llorar. Busqué y encontré. Pero fue porque estaba en un bache, un grueso bache.

El yoga siempre me había gustado, y surgió una de esas ‘casualidades’. Me encontré con una amiga, le dije que estaba fatal, y me empezó a ayudar. Era profesora de Kundalini yoga y me invitó a un curso que acaba de empezar. Fui y dije: ¡guau! Fue agua fresca, poesía, desbloqueo, vitalidad. Me encantó.
Y empecé a practicar y practicar, y ella me mandó a su maestro, Hargobind (a quien mando un mensaje de mucho agradecimiento y amor). Me metí en las clases y lo entregaba todo, puro fuego, porque digamos que venía desde la desesperación.

El Kundalini yoga tiene eso tan directo, se trabaja con los chakras, los meridianos, la energía Kundalini. Y desde las primeras clases empecé a recordar la inocencia de cuando era niña, la esperanza que tenía en la vida, cuando pensaba que era algo lleno de magia y de oportunidades. Y me di cuenta de que no sabía amar, de que estaba hecha un desastre, y me dije: no quiero seguir así.

Al cabo de dos o tres meses fui a un retiro y en una de las meditaciones, cantando mantras, me dije a mí misma algo que no se me olvidará nunca: “Yo no quiero hacer otra cosa en la vida”. Y no me estaba refiriendo tanto a Kundalini en concreto como a tener ese tipo de elevación, de vida plena, libre. Miraba mi vida y todo lo que tenía que hacer cada día, los negocios, las reuniones, y pensé: no, no, nunca más. Llegó el lunes y le dije al consejero delegado: despídeme, por favor, te lo ruego. Estábamos en reconversión, la crisis de publicidad empezaba, y me contestó: bueno, vale. Tenía yo 40 años… Hace de ello 16 años. Y todo ha ido bien. Yo nunca he mirado atrás. Me decían: qué valiente. Y no, lo valiente hubiera sido quedarme donde estaba…

Tendrías otra cara hoy…
Seguramente; estaría toda con bótox, operada y deprimida, no, no. Vendí la casa, el coche, el móvil, reuní a mis hijos y les dije: se os ha acabado la buena vida. Y como llevaba tantos años corriendo a 150 kilómetros por hora, pues seguí, y en año estudié Kundalini yoga, medicina china, naturopatía, kinesiología.., y aún sentía culpa por perder el tiempo… Pero lo disfruté; busqué local para tener una escuela y anclar mi vida porque pensé que si no, me iría no se sabía dónde. Y en ese momento conocí a mis socias Fedora y Jessica y buscamos juntas local. Más tarde firmamos un pacto de amor que es la raíz de la escuela, en el que subrayamos que nos apoyamos incondicionalmente y no dejamos entrar al ego en nuestra relación.

¿Qué tiene el Kundalini yoga que la mayoría de la gente lo ama con pasión o lo rechaza?
Es que es así. En la escuela tenemos Hatha y Kundalini. Cuando viene alguien a la escuela y me pregunta qué diferencia hay entre ambos, digo que el Kundalini o gusta mucho o no gusta nada, tiene una manera muy particular de entrar y proponer; es un poco intrusivo, el profesor es como una estrella de rock que en la clase te toma la energía y te lleva, y te poner el mantra, y te sube, y te sacude…. Esto uno puede perfectamente no quererlo, y no me parece nada extraño.

Mi impresión es que a los que nos atrae el Kundalini solemos ser piratas, venimos de vidas difíciles, no sabemos meditar, nuestra mente está hecha un lío, tenemos adicciones. Entonces, si nos ponen a hacer Hatha, todos quietitos, nos cuesta mucho. En cambio, una clase de Kundalini es muévete, sube, baja, salta, calla, canta… no te da tiempo a aburrirte. Esa es la ciencia del Kundalini. Y mientras estás entre asana y asana, hay un breve momento de silencio y tú, que no sabes qué es la meditación y tu mente es un caos, meditas. Y eso empieza a generar en cada uno distintos movimientos…

También se puede dirigir una clase de Kundalini Yoga de manera sobria, más parecida a una de Hatha. Hay profesores que prefieren hacerlo así, y hay momentos en que intuyes que esa es la mejor vibración para el grupo, pero la forma que nos transmitió Yogui Bhajan es con un rol fuerte.

¿Y cómo se siente una profesora de Kundalini en clase?
El rol de un profesor de Kundalini yoga es muy particular; nos enseñan a ser profesores en el día y en la noche, es como un camino de vida. Y cuando estamos en la tarima, se nos enseña que no somos nada, que estamos canalizando una energía, y que nuestra aura está detonando y acompañando al aura del grupo, y tú como profesor aprendes a proyectar tu aura en ese grupo. En una clase de Kundalini yoga pasa como en un concierto: cuanta más gente, mejor; entre todos lo hacemos. El profesor se hace cargo de modular, pero él solo no haría nada si no tuviera a 300 o a 30 personas abiertas y entregadas, moviendo su energía para estar muy presentes. Te puede no gustar, pero si te gusta dices: ¡guau!

Y también hay gente que prefiere una clase de Kundalini a la semana y dos de Hatha. Yo recomiendo combinar estos dos yogas, que son muy complementarios. Hatha es el silencio, la paciencia, la sobriedad, la individualidad, y el Kundalini es el aura del grupo, la fuerza, la energía.

Eres una mujer que está en el mundo, muy activa y llena de capacidades. ¿Qué le dirías a quien te pregunte por qué hacer yoga?
Creo que el yoga, como es una tecnología tan amplia, tan holística, tiene muchísimas cosas que ofrecernos, casi a cada persona le puede ofrecer algo. Me gusta verlo como una escuela de vida: con yoga aprendemos a respirar, a hacer el amor, a estirarnos, a descansar en el trabajo, a dormir… ¡a todo!Yogui Bhajan decía una cosa muy bonita: “Qué suerte tienes que eres un adulto y vuelves a aprender”. Y es que aprendimos a vivir a los 13 o 14 años, y les dijimos a los padres: se acabó, yo ya lo sé todo. Y normalmente ahí empezamos a hacer chapuzas y llegamos hasta el final sin ni siquiera haber aprendido a respirar. Pero un yogui o una yoguini que tienen un buen linaje y maestros que les enseñan, se dan otra oportunidad.

Entonces, lo que hace el yoga por nosotros es despertarnos a la vida, enseñarnos a vivir en plenitud, a ser felices. Leí en un libro que hay dos maneras de andar el camino del yoga; una es como un camino de higiene personal, y la otra como un camino iniciático. Y las dos están muy bien.
En realidad, las palabras mayúsculas del yoga encaminan a la iniciación, al despertar de la conciencia. Pasamos de estar zombis, dormidos, apesadumbrados, compensando, solapando, viviendo como podemos, a despertar a la vida consciente, a iluminarnos. El ser humano que ha despertado es un ser humano normal, solo que hay un deleite de vivir que está por debajo de los avatares de la vida.Es una relación con Dios, entendiendo por Dios al amor perfecto, que no es humano pero que lo podemos experimentar.

Entonces, para mí, yoga no es ‘estar un poquito mejor’. Para eso me voy a ver una película bonita, o me voy a clase de yoga y cuando salgo estoy ‘un poquito mejor’. Pero tengo que volver a los dos días porque vuelvo a estar caída. La finalidad es que, a medida que vas practicando yoga, van encajando tus centros, tus cuerpos, y pasan cosas que te hacen despertar. Y ahí empieza una vida consciente, feliz, plena, responsable.

Ese despertar es un proceso gradual, no un click repentino, ¿no?
Todos hemos vivido experiencias de despertar, lo que pasa es que no las hemos interiorizado, memorizado, mantenido. Eso del click… yo creo que vas teniendo experiencias de esa plenitud, aunque no estás preparado y no las puedes sostener. Y esas experiencias son plenas. Y luego, entre una experiencia y la otra, está bien que aprendamos en escuelas, linajes, libros, caminos, para ir construyendo un nuevo sistema nervioso capaz de gestionar toda esa luz.

Eso es muy importante porque una cosa es tu consciencia y otra tu sistema nervioso. Hasta que éste se hace cómplice de aquélla hace falta un proceso y un tiempo. Pero no estás perdido durante ese tiempo; cuando entras en un sistema solvente y potente como es el yoga, tú ya vas teniendo insides, experiencias de plenitud de verdad, que no son para menoscabarlas. No esperes que se abra un tercer ojo ni que el despertar sea solo para el Buda. Es para ti, y ya te está pasando.

Y todo ello en la vida real, no hace falta retirarse del mundo…
No, la vida real es fantástica para eso, es un gimnasio a medida. Pero uno tiene que saber qué hacer, porque si no puede ser muy frustrante. Me gustaría que todos tuviéramos la oportunidad de conocer libros, maestros, caminos, escuelas que nos ayuden a hacer este proceso lo más rápido posible, para que no nos frustremos. Porque si no, podemos seguir con nuestras cervecitas, con los amigos que nos dan la razón y las películas para quedarnos dormidos sin tener que entrar en nuestros infiernos; con eso ya nos compensamos y podemos llegar hasta el final así, medio bien, medio mal.

Pero si cuando abrimos los ojos , decimos: ‘No yo no quiero esta mediocridad en mi mente, yo quiero sacarle el máximo jugo a mi vida, honrarla’, mejor que nos echen una manita, mirar qué camino nos viene bien, cuál nos resuena, cuál nos gusta, y ponernos serios y seguirlo más allá de las primeras resistencias, siempre más adelante.

Eso es lo que recomienda la disciplina del yoga, cuando crees que no te sirve, sigue; cuando te irías corriendo, sigue. Eso es lo que aprendemos en la esterilla, a seguir más allá de lo que al ego le gustaría. Creo que tenemos mucha suerte, que estamos de rebajas con el yoga y todo se nos va a poner bien, y debemos agradecerlo en buena parte a todos los que trajeron yoga a Occidente, por lo bien que lo hicieron.
Gracias Hari Dev !!
Sat Nam

lunes, 4 de noviembre de 2013















La gente acude demasiado a menudo a la meditación con la esperanza de conseguir resultados extraordinarios, como visiones, luces o algún milagro sobrenatural. Y se siente muy decepcionada cuando no ocurre nada de eso. Porque el objetivo último de la meditación es la iluminación, y la iluminación no es algo que se consigue. Es la ausencia de algo. Toda la vida nos la pasamos yendo detrás de algo, persiguiendo algún objetivo. La iluminación es abandonar todo esto. Pero de poco sirve hablar de ello. La práctica tiene que hacerla cada individuo. No hay excepciones. Podemos leer sobre ello hasta que tengamos cien años y no nos servirá de nada. No obstante, al principio, lo que realmente queremos es una vida más natural y, a medida que avanzamos en la práctica, empezamos a ver que la vida puede ser más abierta y dichosa de lo que nunca habíamos considerado posible. El verdadero milagro de la meditación es más corriente y mucho más útil. Consiste en una transformación sutil, y esa transformación no solo se produce en la mente y en las emociones sino también, concretamente, en el cuerpo. La meditación es muy saludable y aprendemos a vivir de una forma sana. Aprendemos a trabajar mejor en la oficina, a criar mejor a nuestros hijos y a tener mejores relaciones. Médicos y científicos han descubierto que cuando estamos de buen humor hasta las células del cuerpo están más alegres; y que las células pueden volverse malignas cuando nuestro estado de ánimo es más negativo. El estado de salud general está muy relacionado con el estado mental y la forma de ser.
 Fotografía: B.K.S. Iyengar en baddhakonasanao

sábado, 5 de octubre de 2013

5 Secretos de Yoga para principiantes – Conviértete en un yogui de corazón



¿Temes ser la única persona en la clase que no sabe lo que está haciendo?
Si apenas haz comenzado tu viaje con el yoga, o estás coqueteando con la idea, pero temes comenzar, estos consejos son para ti.

1) Pasa de la crítica interna

Nuestra mente tiene una capacidad inagotable para llenarnos de pensamientos negativos y limitantes.
Uno de los beneficios del yoga es la seguridad en uno mismo.
Nadie espera que llegues flexible, con equilibrio, con una postura perfecta y una gran experiencia. ¡Estás empezando!
No le prestes atención al monólogo de tu mente que te da 1000 razones para no practicar yoga.
Estás aquí por una razón, llega hasta el final.

2) Recuerda, nadie te esta mirando

Tu mente te puede decir que vas a hacer el ridículo delante de todos, y que todo el mundo te esta mirando.
¡Adivina! ¡A nadie le importa lo que haces!
Excepto al profesor, que esta para enseñarte.
Los ádemas alumnos estan concentrados en su práctica.

3) Comienza en tu nivel

Elige una clase apropiada para el nivel donde estas hoy.
Si eres principiante, ve a clases de principiantes, no te saltes esta etapa.
Una clase de un nivel superior se puede convertir en unos agonizantes 90 minutos en lugar de una maravillosa experiencia.
No te avergüences de ser principiante, no te pierdas las lecciones básicas de yoga.

4) Conoce tu propio cuerpo

Si tienes una lesión o alguna otra condición física que puede afectar tu práctica, díselo a tu profesor.
Pero se tú responsable de tu cuerpo.
Solo tú sabes lo que realmente puedes y no puedes hacer.
Hay una línea muy fina entre empujar tus límites donde experimentaras crecimiento / expansion / magia, y empujar más allá de ese punto que te puede causar una lesión.
O sea, no seas demasiado tímido ni demasiado valiente.
Encuentra tu sabiduria interior. Shhh. Puede que tengas que silenciar la crítica interna para hacerlo.

5) Dedicación, mucha dedicación

Si te sientes frustado con los limites de tu forma física, dedícate a mejorarlo. Recuerda la gran oportunidad que tienes ahora mismo de estar practicando yoga, de estar leyendo esta presentación, de tener libertad y de decidir que es lo mejor para ti, ahora.
Cuando te tomas un minuto, empiezas a entender la magnitud del privilegio de poder estar en tu práctica ahora.
Sé agradecido y piensa: ¿Importa realmente si no lo estoy haciendo perfecto?
Cuando asumas estos consejos, ya no serás un principiante...

¡El yogui de corazón acaba de nacer!

Sat Nam
Gracias Naylín

martes, 1 de octubre de 2013

ISHNAAN: La ciencia de la hidroterapia

Ishnaan es cuando el cuerpo crea la temperatura que puede vencer la frialdad del agua. El poder del agua es sesenta por ciento del poder del ser humano.  En hidroterapia, creemos que el sesenta por ciento del agua interna del cuerpo puede ser totalmente renovada con el uso del agua externa.



Con la hidroterapia, cada órgano de tu cuerpo se regenerará totalmente. ¿Cómo? Cuando tomas un baño frío, tu sangre se precipita para hacerle frente al desafío, los capilares se abren y cuando se regresan a la normalidad,  la sangre regresa a los órganos (riñones, hígado, bazo, pulmones).  Así que los órganos obtendrán un rico suministro de sangre como una cosecha obtiene una bella lluvia.  De esta manera, los órganos se limpian y cuando esto sucede, las glándulas, las guardianas de la salud, tienen que cambiar su secreción y la juventud regresa. Juventud significa glándulas jóvenes. Si tu sistema glandular secreta de manera correcta, la química sanguínea será una química joven. Todas las neurosis y enojos terminarán.  Así es como puedes equilibrar tu salud.

 
El procedimiento es sencillo: toma tus manos, deja que el agua fría caiga y frótalas hasta que se calienten por debajo del agua helada. Haz esto con cada parte de tu cuerpo, comienza con las extremidades exteriores (pies, manos, brazos). Tardarás un rato puesto que hidroterapia no es solo un regaderazo de agua fría. En todos lugares donde el agua golpee, la sangre saldrá y en donde sea que masajeas, la regeneración ocurrirá y la psique de cada célula del cuerpo se reconstruirá. Luego, te sales y te envuelves completamente con una toalla, te secas y, si es invierno, te pones ropas calientes y te cubres. Si es verano, simplemente frótate con una toalla de baño grande, tu cuerpo se calentará mucho y la sangre que está en los capilares, regresará a los órganos.

Precauciones: no mojes los muslos primero, ni la cabeza ni los genitales. No tomes un baño frío durante el embarazo o la menstruación o cuando tengas fiebre, reumatismo o enfermedades cardíacas. Si tienes problemas con el nervio ciático o presión alta, comienza lentamente.