martes, 1 de octubre de 2013

ISHNAAN: La ciencia de la hidroterapia

Ishnaan es cuando el cuerpo crea la temperatura que puede vencer la frialdad del agua. El poder del agua es sesenta por ciento del poder del ser humano.  En hidroterapia, creemos que el sesenta por ciento del agua interna del cuerpo puede ser totalmente renovada con el uso del agua externa.



Con la hidroterapia, cada órgano de tu cuerpo se regenerará totalmente. ¿Cómo? Cuando tomas un baño frío, tu sangre se precipita para hacerle frente al desafío, los capilares se abren y cuando se regresan a la normalidad,  la sangre regresa a los órganos (riñones, hígado, bazo, pulmones).  Así que los órganos obtendrán un rico suministro de sangre como una cosecha obtiene una bella lluvia.  De esta manera, los órganos se limpian y cuando esto sucede, las glándulas, las guardianas de la salud, tienen que cambiar su secreción y la juventud regresa. Juventud significa glándulas jóvenes. Si tu sistema glandular secreta de manera correcta, la química sanguínea será una química joven. Todas las neurosis y enojos terminarán.  Así es como puedes equilibrar tu salud.

 
El procedimiento es sencillo: toma tus manos, deja que el agua fría caiga y frótalas hasta que se calienten por debajo del agua helada. Haz esto con cada parte de tu cuerpo, comienza con las extremidades exteriores (pies, manos, brazos). Tardarás un rato puesto que hidroterapia no es solo un regaderazo de agua fría. En todos lugares donde el agua golpee, la sangre saldrá y en donde sea que masajeas, la regeneración ocurrirá y la psique de cada célula del cuerpo se reconstruirá. Luego, te sales y te envuelves completamente con una toalla, te secas y, si es invierno, te pones ropas calientes y te cubres. Si es verano, simplemente frótate con una toalla de baño grande, tu cuerpo se calentará mucho y la sangre que está en los capilares, regresará a los órganos.

Precauciones: no mojes los muslos primero, ni la cabeza ni los genitales. No tomes un baño frío durante el embarazo o la menstruación o cuando tengas fiebre, reumatismo o enfermedades cardíacas. Si tienes problemas con el nervio ciático o presión alta, comienza lentamente.


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