
A pesar de todos los adelantos técnicos, científicos y culturales que la humanidad ha logrado cosechar en nuestra actual civilización, no deja de sorprendernos averiguar mediante estudios científicos hasta qué punto seguimos influenciados por los ritmos de la naturaleza.
Debemos de conocer y aceptar que el ser humano, como cualquier otro organismo biológico, se haya sometido a los diversos ciclos y modificaciones que la naturaleza experimenta.
Este hecho refuerza los criterios establecidos por la medicina naturista.
Todos conocemos las diferentes modificaciones que experimentamos en el ánimo, en los intereses, e incluso en el estilo de alimentación, con el curso de las estaciones. Por ejemplo, entre la primavera y el invierno.
También la luna ejerce su influjo sobre todos nosotros, y no solo sobre aquellos individuos designados como “lunáticos”, como se ha pretendido explicar.
Ni la luz eléctrica, ni toda la moderna tecnología desarrollada con el objeto de mejorar nuestra calidad de vida, ha sido capaz de alejarnos de dichos ciclos biológicos, que actúan sobre nuestro organismo, que es influido por las modificaciones de nuestro entorno natural.
Así, científicos de la Universidad de Basilea, en Suiza, han demostrado que los ciclos lunares y los comportamientos de sueño humano están conectados.
Los resultados sugieren que a pesar de la enajenación que ocasionan las comodidades de la vida moderna y la distancia que establecen respecto de la vida en plena naturaleza, los seres humanos todavía respondemos a los ritmos geofísicos de la luna.
Los investigadores analizaron el sueño de más de 30 voluntarios en dos grupos de edad. Mientras dormían, se les monitorizaron sus patrones cerebrales y los movimientos oculares y se les midieron sus secreciones hormonales.
Los datos recogidos han demostrado que tanto la percepción subjetiva como objetivación de la calidad del sueño experimentó cambios a lo largo de los ciclos lunares.
Alrededor de la luna llena, la actividad cerebral en las áreas relacionadas con el sueño profundo cayó en un 30%, los voluntarios tardaron cinco minutos más en conciliar el sueño y, en general, durmieron 20 minutos menos.
Los voluntarios se sintieron como si su sueño hubiera sido pobre durante la luna llena y mostraron menores niveles de melatonina, una hormona que regula los ciclos de sueño y vigilia.
De acuerdo con estos estudios el sueño mejora y es más reparador con la luna nueva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario