viernes, 15 de noviembre de 2013

Entrevista a Isabel Solana: “El yoga nos despierta a la vida plena”
Es una mujer carísmática que sabe lo que quiere.Y lo que quiere es seguir volcada en el yoga. En su vida hay un antes y un después del descubrimiento del Kundalini yoga. “Es una escuela de vida: con yoga aprendemos a respirar, a hacer el amor, a estirarnos, a descansar en el trabajo, a dormir…”. Entrevista Yoga en Red.
Isabel Solana


Su nombre espiritual es Hari Dev Kaur. Nació en 1957, tiene tres hijos. Fundó y codirige HappyYoga en Barcelona (www.happyyoga.com). Da clases cada día de Kundalini Yoga y Meditación, cursos de crecimiento personal y kinesiología. Forma profesores de Kundalini Yoga desde hace años. Antes -y durante mucho tiempo- fue directora creativa de una agencia de publicidad, y ganó premios nacionales e internacionales. Es estudiante de Un Curso de Milagros.

He leído en algún sitio que en un momento de tu vida decides dejar atrás tu presente al frente de una agencia de publicidad y cambiar de paradigma. ¿Qué le ocurre a uno para caerse del caballo y decidir dar un giro a su vida?
En mi caso y en el de mucha gente, nos caemos del caballo cayéndonos; es decir, por una crisis. Yo tuve la crisis de los 40. Desde los 16 años estaba en el mundo de la publicidad, me lo había pasado muy bien, había creído ser muy feliz (luego me di cuenta de que no lo era, que había estado muy distraída con muchos retos y satisfacciones para el ego). Pero llegó un momento que empecé a hacerme preguntas, y se juntó con una crisis de relación de pareja. Y entonces empecé a plantearme qué hacer; ya no me servían las cosas de antes para calmar mi ansiedad, mis ganas de llorar. Busqué y encontré. Pero fue porque estaba en un bache, un grueso bache.

El yoga siempre me había gustado, y surgió una de esas ‘casualidades’. Me encontré con una amiga, le dije que estaba fatal, y me empezó a ayudar. Era profesora de Kundalini yoga y me invitó a un curso que acaba de empezar. Fui y dije: ¡guau! Fue agua fresca, poesía, desbloqueo, vitalidad. Me encantó.
Y empecé a practicar y practicar, y ella me mandó a su maestro, Hargobind (a quien mando un mensaje de mucho agradecimiento y amor). Me metí en las clases y lo entregaba todo, puro fuego, porque digamos que venía desde la desesperación.

El Kundalini yoga tiene eso tan directo, se trabaja con los chakras, los meridianos, la energía Kundalini. Y desde las primeras clases empecé a recordar la inocencia de cuando era niña, la esperanza que tenía en la vida, cuando pensaba que era algo lleno de magia y de oportunidades. Y me di cuenta de que no sabía amar, de que estaba hecha un desastre, y me dije: no quiero seguir así.

Al cabo de dos o tres meses fui a un retiro y en una de las meditaciones, cantando mantras, me dije a mí misma algo que no se me olvidará nunca: “Yo no quiero hacer otra cosa en la vida”. Y no me estaba refiriendo tanto a Kundalini en concreto como a tener ese tipo de elevación, de vida plena, libre. Miraba mi vida y todo lo que tenía que hacer cada día, los negocios, las reuniones, y pensé: no, no, nunca más. Llegó el lunes y le dije al consejero delegado: despídeme, por favor, te lo ruego. Estábamos en reconversión, la crisis de publicidad empezaba, y me contestó: bueno, vale. Tenía yo 40 años… Hace de ello 16 años. Y todo ha ido bien. Yo nunca he mirado atrás. Me decían: qué valiente. Y no, lo valiente hubiera sido quedarme donde estaba…

Tendrías otra cara hoy…
Seguramente; estaría toda con bótox, operada y deprimida, no, no. Vendí la casa, el coche, el móvil, reuní a mis hijos y les dije: se os ha acabado la buena vida. Y como llevaba tantos años corriendo a 150 kilómetros por hora, pues seguí, y en año estudié Kundalini yoga, medicina china, naturopatía, kinesiología.., y aún sentía culpa por perder el tiempo… Pero lo disfruté; busqué local para tener una escuela y anclar mi vida porque pensé que si no, me iría no se sabía dónde. Y en ese momento conocí a mis socias Fedora y Jessica y buscamos juntas local. Más tarde firmamos un pacto de amor que es la raíz de la escuela, en el que subrayamos que nos apoyamos incondicionalmente y no dejamos entrar al ego en nuestra relación.

¿Qué tiene el Kundalini yoga que la mayoría de la gente lo ama con pasión o lo rechaza?
Es que es así. En la escuela tenemos Hatha y Kundalini. Cuando viene alguien a la escuela y me pregunta qué diferencia hay entre ambos, digo que el Kundalini o gusta mucho o no gusta nada, tiene una manera muy particular de entrar y proponer; es un poco intrusivo, el profesor es como una estrella de rock que en la clase te toma la energía y te lleva, y te poner el mantra, y te sube, y te sacude…. Esto uno puede perfectamente no quererlo, y no me parece nada extraño.

Mi impresión es que a los que nos atrae el Kundalini solemos ser piratas, venimos de vidas difíciles, no sabemos meditar, nuestra mente está hecha un lío, tenemos adicciones. Entonces, si nos ponen a hacer Hatha, todos quietitos, nos cuesta mucho. En cambio, una clase de Kundalini es muévete, sube, baja, salta, calla, canta… no te da tiempo a aburrirte. Esa es la ciencia del Kundalini. Y mientras estás entre asana y asana, hay un breve momento de silencio y tú, que no sabes qué es la meditación y tu mente es un caos, meditas. Y eso empieza a generar en cada uno distintos movimientos…

También se puede dirigir una clase de Kundalini Yoga de manera sobria, más parecida a una de Hatha. Hay profesores que prefieren hacerlo así, y hay momentos en que intuyes que esa es la mejor vibración para el grupo, pero la forma que nos transmitió Yogui Bhajan es con un rol fuerte.

¿Y cómo se siente una profesora de Kundalini en clase?
El rol de un profesor de Kundalini yoga es muy particular; nos enseñan a ser profesores en el día y en la noche, es como un camino de vida. Y cuando estamos en la tarima, se nos enseña que no somos nada, que estamos canalizando una energía, y que nuestra aura está detonando y acompañando al aura del grupo, y tú como profesor aprendes a proyectar tu aura en ese grupo. En una clase de Kundalini yoga pasa como en un concierto: cuanta más gente, mejor; entre todos lo hacemos. El profesor se hace cargo de modular, pero él solo no haría nada si no tuviera a 300 o a 30 personas abiertas y entregadas, moviendo su energía para estar muy presentes. Te puede no gustar, pero si te gusta dices: ¡guau!

Y también hay gente que prefiere una clase de Kundalini a la semana y dos de Hatha. Yo recomiendo combinar estos dos yogas, que son muy complementarios. Hatha es el silencio, la paciencia, la sobriedad, la individualidad, y el Kundalini es el aura del grupo, la fuerza, la energía.

Eres una mujer que está en el mundo, muy activa y llena de capacidades. ¿Qué le dirías a quien te pregunte por qué hacer yoga?
Creo que el yoga, como es una tecnología tan amplia, tan holística, tiene muchísimas cosas que ofrecernos, casi a cada persona le puede ofrecer algo. Me gusta verlo como una escuela de vida: con yoga aprendemos a respirar, a hacer el amor, a estirarnos, a descansar en el trabajo, a dormir… ¡a todo!Yogui Bhajan decía una cosa muy bonita: “Qué suerte tienes que eres un adulto y vuelves a aprender”. Y es que aprendimos a vivir a los 13 o 14 años, y les dijimos a los padres: se acabó, yo ya lo sé todo. Y normalmente ahí empezamos a hacer chapuzas y llegamos hasta el final sin ni siquiera haber aprendido a respirar. Pero un yogui o una yoguini que tienen un buen linaje y maestros que les enseñan, se dan otra oportunidad.

Entonces, lo que hace el yoga por nosotros es despertarnos a la vida, enseñarnos a vivir en plenitud, a ser felices. Leí en un libro que hay dos maneras de andar el camino del yoga; una es como un camino de higiene personal, y la otra como un camino iniciático. Y las dos están muy bien.
En realidad, las palabras mayúsculas del yoga encaminan a la iniciación, al despertar de la conciencia. Pasamos de estar zombis, dormidos, apesadumbrados, compensando, solapando, viviendo como podemos, a despertar a la vida consciente, a iluminarnos. El ser humano que ha despertado es un ser humano normal, solo que hay un deleite de vivir que está por debajo de los avatares de la vida.Es una relación con Dios, entendiendo por Dios al amor perfecto, que no es humano pero que lo podemos experimentar.

Entonces, para mí, yoga no es ‘estar un poquito mejor’. Para eso me voy a ver una película bonita, o me voy a clase de yoga y cuando salgo estoy ‘un poquito mejor’. Pero tengo que volver a los dos días porque vuelvo a estar caída. La finalidad es que, a medida que vas practicando yoga, van encajando tus centros, tus cuerpos, y pasan cosas que te hacen despertar. Y ahí empieza una vida consciente, feliz, plena, responsable.

Ese despertar es un proceso gradual, no un click repentino, ¿no?
Todos hemos vivido experiencias de despertar, lo que pasa es que no las hemos interiorizado, memorizado, mantenido. Eso del click… yo creo que vas teniendo experiencias de esa plenitud, aunque no estás preparado y no las puedes sostener. Y esas experiencias son plenas. Y luego, entre una experiencia y la otra, está bien que aprendamos en escuelas, linajes, libros, caminos, para ir construyendo un nuevo sistema nervioso capaz de gestionar toda esa luz.

Eso es muy importante porque una cosa es tu consciencia y otra tu sistema nervioso. Hasta que éste se hace cómplice de aquélla hace falta un proceso y un tiempo. Pero no estás perdido durante ese tiempo; cuando entras en un sistema solvente y potente como es el yoga, tú ya vas teniendo insides, experiencias de plenitud de verdad, que no son para menoscabarlas. No esperes que se abra un tercer ojo ni que el despertar sea solo para el Buda. Es para ti, y ya te está pasando.

Y todo ello en la vida real, no hace falta retirarse del mundo…
No, la vida real es fantástica para eso, es un gimnasio a medida. Pero uno tiene que saber qué hacer, porque si no puede ser muy frustrante. Me gustaría que todos tuviéramos la oportunidad de conocer libros, maestros, caminos, escuelas que nos ayuden a hacer este proceso lo más rápido posible, para que no nos frustremos. Porque si no, podemos seguir con nuestras cervecitas, con los amigos que nos dan la razón y las películas para quedarnos dormidos sin tener que entrar en nuestros infiernos; con eso ya nos compensamos y podemos llegar hasta el final así, medio bien, medio mal.

Pero si cuando abrimos los ojos , decimos: ‘No yo no quiero esta mediocridad en mi mente, yo quiero sacarle el máximo jugo a mi vida, honrarla’, mejor que nos echen una manita, mirar qué camino nos viene bien, cuál nos resuena, cuál nos gusta, y ponernos serios y seguirlo más allá de las primeras resistencias, siempre más adelante.

Eso es lo que recomienda la disciplina del yoga, cuando crees que no te sirve, sigue; cuando te irías corriendo, sigue. Eso es lo que aprendemos en la esterilla, a seguir más allá de lo que al ego le gustaría. Creo que tenemos mucha suerte, que estamos de rebajas con el yoga y todo se nos va a poner bien, y debemos agradecerlo en buena parte a todos los que trajeron yoga a Occidente, por lo bien que lo hicieron.
Gracias Hari Dev !!
Sat Nam

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La cúrcuma, el jengibre, la canela y el anís verde ayudan a un correcto funcionamiento del sistema digestivo

El bienestar y la salud dependen de dos procesos básicos: una correcta nutrición y una correcta eliminación de desechos. Sin embargo, mientras que la nutrición está muy reconocida, no así la eliminación de desechos, pues no se le suele dar tanta importancia. La sangre es el fluido principal que lleva nutrientes y oxígeno hacia las células y, a su vez, recoge los desechos del metabolismo celular. Ya en el mismo torrente ocurren algunas detoxificaciones, sin embargo, la mayor parte de las acciones de neutralización y eliminación de desechos tiene lugar gracias a órganos y sistemas específicos que actúan como filtros y agentes.


Cuidar los filtros de la sangre es esencial para que pueda nutrir y limpiar de forma óptima y sí, es lo más parecido a cuidar los filtros de nuestros automóviles. Hay filtros de agua, de gasolina, de aire... y los mantenemos en buenas condiciones pues sino... el coche durará poco. Imaginemos que en nuestra casa y en nuestra ciudad no se pudieran recoger las basuras ni depurar las aguas fecales... tendríamos serios problemas de salud. Un sistema limpio, optimiza su funcionamiento. En el cuerpo es exactamente igual.

Si en el organismo se acumulan desechos, éstos actuarán como venenos para nuestras células y tejidos haciendo que enfermen e incluso, mueran. Por suerte disponemos de diversos sistemas y órganos que trabajan de modo coordinado para que nuestras células puedan eliminar sus desechos y para que el cuerpo pueda neutralizar y sacar hacia el exterior esos residuos.


Limpieza del cuerpo

A los órganos que trabajan filtrando y eliminando los residuos se les denomina emuntorios, palabra que proviene del latín y significa limpiar. Los principales son: pulmones, riñones, hígado, intestino y la piel.

Los pulmones participan en el intercambio gaseoso, eliminando CO2 residual; los riñones ayudan a filtrar la sangre y como sustancia de desecho forman la orina. El hígado filtra la sangre y es el gran laboratorio de nuestro organismo que promueve, entre otras, reacciones de desintoxicación y nos defienden de sustancias potencialmente dañinas, entre ellas, medicamentos, alcohol, drogas, microorganismos, residuos tóxicos del metabolismo, etc. La pared intestinal es una barrera física y química que nos protege impidiendo que absorbamos sustancias peligrosas para nuestra salud. Gracias al intestino, los desechos son eliminados como componentes fecales. Además, en el intestino se encuentra una gran parte de nuestro sistema inmunológico. El sistema inmunológico trabaja en coordinación con otros sistemas y es esencial para reconocer y eliminar células, sustancias o agentes patógenos o tóxicos. Una buena digestión es vital pues permite separar lo útil de los desechos.

La piel es el órgano más grande que tenemos, cumple funciones muy variadas: nos comunica con el exterior, nos aísla y nos protege. De modo semejante al intestino, la piel también es una barrera física y química. Si ambos están en buen estado, suficientemente elásticos y sin roturas, con su microbiota propia intacta, es difícil que un agente patógeno los afecte y los atraviese. Sin embargo, dañamos la piel y el intestino con demasiada frecuencia con agentes irritantes y tóxicos. La piel gracias a las glándulas es un órgano eliminador que ayuda a excretar hacia el exterior sustancias tóxicas principalmente mediante la sudoración. Esta función de la piel apoya a los riñones y a los pulmones en la depuración, por eso se suele decir que la piel es «el tercer riñón y el tercer pulmón».


El riesgo de la acumulación de desechos

Si los desechos no se eliminan de nuestro cuerpo, se acumulan en el interior y tendremos diferentes manifestaciones leves o graves, dependiendo del aislamiento de las células por culpa del depósito de desechos. Así, por ejemplo, son consecuencia de los acúmulos de desechos inflamaciones y deterioro tisular, artritis, cefaleas y migrañas, neuralgias, contracturas, erupciones o eczemas, poca concentración, mala visión, insomnio, formación de masas como pólipos o tumores, hepatitis, nefritis, infecciones recurrentes, vientre hinchado, digestiones lentas, halitosis, debilidad de los vasos sanguíneos, deterioro del colágeno, insuficiencia pulmonar o renal, hipertensión, hipercolesterolemia, sobrepeso, edemas, etc. Estas y otras afecciones se benefician de una depuración.



Pera mantener nuestro medio interno lo más limpio posible es muy sencillo: basta con realizar depuraciones cada cierto tiempo con productos como Depurplus. Existen ciertas plantas cuyos principios activos pueden ayudarnos a mantener nuestro organismo en perfectas condiciones de limpieza, amén de lo que ayudemos con la dieta. Podemos nombrar plantas como la genciana cuya raíz contiene principios amargos que favorecen el funcionamiento del hígado. La corteza de condurango es un excelente activo frente a inflamaciones intestinales, gastritis y otros problemas digestivos. Junto con la alcachofa y el cardo mariano, son especialmente eficaces para ayudar al hígado y a la vesícula biliar, pueden actuar como colagogos, coleréticos y aperitivos, promoviendo las secreciones digestivas y favoreciendo el movimiento intestinal, además muestran una acción hepatoprotectora. La cúrcuma, el jengibre, la canela y el anís verde ayudan a un correcto funcionamiento del sistema digestivo a la par que ayudan a evitar las inflamaciones intestinales y articulares que tantas consecuencias negativas tienen para nuestra salud. ¿Dónde podemos encontrarlas? Depurplus es un preparado que contiene concentrados de estas plantas cuya acción sinérgica ayudará a depurar nuestro medio interno, haciendo que la sangre y los demás fluidos estén limpios, sean protectores y nutritivos.

Beber agua suficiente, alimentarnos de forma sana y equilibrada, y utilizar Depurplus durante 3 a 4 semanas, principalmente en primavera y en otoño, son sin lugar a duda los cuidados esenciales que nos podemos ofrecer para beneficiar a nuestra salud en general.

Ya lo dice el refrán: «cuerpo limpio, mente clara»


martes, 5 de noviembre de 2013


PORQUE ENFERMAMOS Cuando la impotencia, el rencor, la frustración y la falta de amor por uno mismo aparecen en la vida, es cuando aparecen las enfermedades. Lo más importante es emprender un proceso de aceptación de uno mismo y de sus reali dades, enfermamos porque nos desconectamos de la fuente que da la energía. Sin actuamos en contra de nuestros sentimientos, el cuerpo lo percibe como un ataque, cuando no atendemos a nuestras necesidades vitales también lo percibe como otro ataque. Y cuando nos llenamos de odio, resentimientos, dudas y miedos nos hacemos continuos ataques. Convirtiéndonos en enemigos de nosotros mismos. Así una y otra vez a lo largo de la vida, en esos estados el cuerpo enferma. La enfermedad es un aviso que nos da el cuerpo de que lo estamos descuidando…. Todas o casi todas las enfermedades tienen su raíz en un problema emocional no resuelto en la persona. La buena noticia es que podemos aprender a no enfermar y si ya estamos enfermos a curarnos, todos tenemos la capacidad de contribuir a nuestra propia curación. Podemos hacerlo cambiando nuestros modelos de pensamientos, pues cambiando lo que pensamos cambiarán nuestros actos y como consecuencia cambiaran nuestros sentimientos hacia sentimientos más puros, de más amor lo que llevara a tener más energía y menos toxicidad en nuestro cuerpo. Ya que los pensamientos que nos perjudican son toxinas para el cuerpo. Si aprendemos a interpretar con exactitud nuestras emociones podremos tomar las decisiones adecuadas en cada momento. Abandonando la esclavitud de la falta de control mental caminaremos hacia una vida de libertad, pues dejaremos de estar sujetos a las restricciones de los pensamientos. Para curarnos hemos de equilibrar nuestro cuerpo, mente y espíritu, ya que aunque es en el cuerpo donde se manifiesta el problema, pero es en el espíritu donde está la semilla del problema, que se encarga la mente cuidadosamente de desarrollar a través de los pensamientos inadecuados. Si tenemos una fuerte conexión con nuestro ser interior, unos pensamientos sanos y constructivos, además de cuidar de forma saludable nuestro cuerpo, estaremos sanos. Cuando hay equilibrio entre las tres partes que nos forman, sentimos la alegría de vivir que es lo normal entre los seres vivos del Universo y nosotros no somos una excepción. Si no cambias mentalmente frente a una actitud que te ha hecho enfermar, ni el mejor médico del mundo te podrá curar. El Resentimiento es una de las emociones que más enfermedades produce junto con el miedo. Pero la densidad del resentimiento podemos cambiarla con el sentimiento del perdón, el perdón a nosotros mismos la mayor parte de la veces y luego a los demás. El perdón beneficia al que lo da, no es para el que lo recibe ya que la carga emocional negativa la lleva el que no perdona. El Miedo es un cierre a la entrada de energía a nuestro ser, es oponerte a vivir, es cerrarte a la experiencia que supone tener una vida con ilusiones aunque tengas que correr riesgos, no se puede tener miedo a vivir. Porque entonces te pierdes lo mejor de la vida que es crecer…si no experimentas, por miedo fracasar, nunca sabrás si hubieras tenido éxito y tu vida se convertirá en un cúmulo de frustraciones. El miedo es sobre todo desconfianza, de ti mismo y de que el Universo no te de cosas buenas, siempre te da lo que necesitas en cada momento. Porque tú eres el que crea el Universo cada día. Es falta de fe en que tú te mereces lo mejor, tenemos miedo porque en el fondo esperamos lo peor. Si perdonas y te liberas de los miedos, te podrás curar casi de cualquier cosa. Las palabras y los pensamientos que has tenido y pronunciado hasta el día de hoy son los que te han puesto en tu situación actual física y emocional. Hagamos un esfuerzo que merece la pena, recuperemos toda la Alegría y el Amor que traíamos al nacer, entonces éramos importantes y nos sentíamos el centro del mundo. Los bebés son osados, piden lo que necesitan y expresan lo que sienten. Haz tú lo mismo. Recuerda que una vez hace mucho lo hacías.

lunes, 4 de noviembre de 2013















La gente acude demasiado a menudo a la meditación con la esperanza de conseguir resultados extraordinarios, como visiones, luces o algún milagro sobrenatural. Y se siente muy decepcionada cuando no ocurre nada de eso. Porque el objetivo último de la meditación es la iluminación, y la iluminación no es algo que se consigue. Es la ausencia de algo. Toda la vida nos la pasamos yendo detrás de algo, persiguiendo algún objetivo. La iluminación es abandonar todo esto. Pero de poco sirve hablar de ello. La práctica tiene que hacerla cada individuo. No hay excepciones. Podemos leer sobre ello hasta que tengamos cien años y no nos servirá de nada. No obstante, al principio, lo que realmente queremos es una vida más natural y, a medida que avanzamos en la práctica, empezamos a ver que la vida puede ser más abierta y dichosa de lo que nunca habíamos considerado posible. El verdadero milagro de la meditación es más corriente y mucho más útil. Consiste en una transformación sutil, y esa transformación no solo se produce en la mente y en las emociones sino también, concretamente, en el cuerpo. La meditación es muy saludable y aprendemos a vivir de una forma sana. Aprendemos a trabajar mejor en la oficina, a criar mejor a nuestros hijos y a tener mejores relaciones. Médicos y científicos han descubierto que cuando estamos de buen humor hasta las células del cuerpo están más alegres; y que las células pueden volverse malignas cuando nuestro estado de ánimo es más negativo. El estado de salud general está muy relacionado con el estado mental y la forma de ser.
 Fotografía: B.K.S. Iyengar en baddhakonasanao

lunes, 28 de octubre de 2013

LA VIDA ES EL MAESTRO

Esotéricamente se puede decir que la vida sólo consiste en enseñar y aprender, lo cual tiene lugar principalmente de modo inconsciente, y que a todos, no sólo a los que son ‘avanzados’ o tienen una conciencia religiosa, se les brinda un maestro o una enseñanza en cada etapa de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. En otras palabras, el maestro es la vida misma.


¿Cómo funciona esta enseñanza omnipresente y cómo se manifiesta en forma de circunstancias? Esotéricamente, toda cosa viva atrae hacia sí aquello que es esencial para su propia supervivencia física y crecimiento. Por ejemplo, la vida vegetal atrae agua, y aunque haya plantas individuales que se vean privadas del agua por una sequía o por otras circunstancias, la vida vegetal como un todo sobrevive y prospera por la simple razón de que llueve. La vida vegetal y el agua se atraen y sostienen mutuamente su existencia. Lo mismo ocurre con el espíritu. El grado de desarrollo de la conciencia de una persona determina el tipo de ‘enseñanza-sustento’ que necesita y atrae.

La necesidad espiritual o consciente de cada uno se manifiesta en forma de intereses y entusiasmos individuales. Seguimos nuestros intereses y nos ocupamos de ellos. Cuando nos encontramos con personas que pueden darnos una nueva perspectiva acerca de nuestros temas preferidos, decimos que es ‘interesante’. Y ellas a su vez recurren a nosotros cuando estamos en condiciones de ayudarlos o alentarlos. Obtenemos inmensa satisfacción de recibir y dar de esta manera. Todos los días, en el nivel común de conversación con amigos, familiares, compañeros de trabajo y hasta con extraños, estamos continuamente intercambiando información y cambiando de roles: como maestro y como estudiante.



Sólo podemos ayudar o escuchar realmente cuando estamos interesados. Entonces nuestros intereses nos impulsan hacia aquellos que nos necesitan y hacia aquellos a quienes necesitamos. Todos estamos aprendiendo. Todos estamos enseñando. Cada uno es a su manera un gurú.

¿Cuál es la verdad del interés y el entusiasmo? Cada interés individual es un deseo, primero de absorber y digerir un tema; y segundo, de irradiar ese conocimiento hacia fuera, a otros, enriquecido por nuestro particular entendimiento y experiencia del asunto. Hablamos de nuestros intereses y los compartimos. Otra vez alternamos incesantemente entre ser el maestro y el aprendiz.

Entonces, ¿cuál es la necesidad de que haya guías espirituales o un maestro espiritual? Como ya habrás notado para el momento, no es suficiente con tener interés por la verdad. El interés o el entusiasmo por la verdad podrán llevarte a investigar en ti mismo, pero no producen auto-conocimiento. Las discusiones interminables hasta altas horas de la noche acerca de Dios, la verdad o el universo sólo producen opiniones, más y más avenidas para seguir explorando, más y más caminos que te apartan de la simple e íntima verdad que nunca se puede expresar de esa manera. Sólo quien no tiene interés en el mundo, quien está desapegado de él, puede mostrarte el camino.

La vida funciona de manera tal que cuando llegas a estar más interesado por la verdad que por el mundo, eres atraído hacia el maestro o la enseñanza que necesitas. Entonces la enseñanza inconsciente de la vida se convierte en la vida espiritual consciente.




¿Cómo ocurre que el maestro llega cuando estás listo? Cualquiera sea el grado de auto-conocimiento que poseas, ése es tu centro de gravedad – el poder de atracción de tu nivel de conciencia particular. Irradia y emite ondas abstractas de un valor positivo particular. Estas atraen a una fuerza correspondiente y polarizante, en la forma del maestro o la enseñanza que necesitas.

Barry Long

lunes, 14 de octubre de 2013

ABUNDANCIA 



La abundancia no es algo que nosotros adquirimos; es algo que nosotros sintonizamos. ¿Qué es la abundancia? La abundancia es un estado del ser. La abundancia es el estado en el cual sientes que tienes todo lo que quieres. Es un sentimiento activo, una emoción. La abundancia está en tu humor vibratorio, la abundancia está en tus emociones diarias. La abundancia es parte de tu integridad y está en tu mente, cuerpo y espíritu. La abundancia no es una cuenta en dólares o cosas materiales como mucha gente piensa. ¿Qué es la pobreza? La pobreza también es un estado del ser. Pobreza es el estado de carecer de lo que quieres. Pobreza es el estado de resistencia para tener lo que quieres. Es un sentimiento activo, una emoción. La pobreza está en tu humor vibratorio, la pobreza está en tus emociones diarias. La pobreza es parte de tu integridad y está en tu mente, cuerpo y espíritu. La pobreza no es la ausencia de dinero en tu cuenta bancaria o cosas materiales como mucha gente piensa. Si, la abundancia y la pobreza son estados del ser. Están en nuestras creencias, pensamientos y emociones. Por eso es que hay algunas personas que no tienen muchas cosas materiales y son felices, tienen abundancia en sus vidas porque ellos creen y sienten que tienen todo lo que ellos quieren; por otro lado, podemos ver algunas personas que tienen muchas cosas materiales y se rodean de lujos y están quejándose todo el tiempo porque no tienen suficiente. Este tipo de personas no tiene abundancia en sus vidas aun cuando ellos tienen todas las cosas materiales que quieren. Siendo que la abundancia y la pobreza son estados del ser, podemos crearlas a través de nuestro humor vibracional, de nuestras emociones o estados de ánimo. ¿Qué estas creando diariamente? La abundancia no se adquiere, se sintoniza .
Dr. Wayne Dyer.